Tocar tus cabellos, o danzar como lluvia por la calle
se convierte en el sueño irreal de amarte.
Sucumbir ante la luna en su radiante cuarto menguante
o escribir en las nubes mis deseos de besarte.
Tal vez eclipsado bajo un profundo cerrar de ojos,
descubra en el fin de un verso la suavidad de tus labios rojos,
sin dedicar mis afinados latidos a una sola estrella
sin desprender mis manos de letras que describen tu belleza.
Así caigo en la lectura hipnotizadora de un verso de Neruda,
y me lleva así a vivir con mis dudas entre viejas dunas.
Así te canto una cancion sentimental de Silvio Rodriguez
y en la distancia y el silencio me pregunto si aún tu corazon mi voz distingue.ç
CDGE
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